miércoles, 25 de marzo de 2026

NOCTURNA DISCORDIA #473. BARCELONA

 


¡Este jueves! Vuelve La Interdimensional Discordiana para recrear Radix-1a de El Pricto, una obra basada en las cartas astrales de los propios músicos que la interpretarán.
Un poquito de chapa para gente curiosa:
Radix-1a consta de siete partituras gráficas escritas en Lenguaje-U, un sistema de notación creado por su príctico autor para liberar a los intérpretes de dos obsesiones históricas de la escritura musical, la altura exacta (notas específicas) y la rítmica cuadriculada (ritmos precisos). Al soltar esa supervisión milimétrica, los músicos pueden concentrarse en lo esencial de esta música, la expresión, el carácter, la energía, la textura y la forma que emerge cuando el sonido deja de ser un objeto inerte y empieza a comportarse como un organismo vivo.
La obra ha sido generada mediante un sistema “astromusical” desarrollado por el autor a lo largo de varios años de estudio, intuición y de comerse la olla con algo completamente inútil y despreciable para la cultura del materialismo científico en que vive. El punto de partida es el radix, el mapa zodiacal que registra las posiciones relativas de constelaciones, planetas y asteroides en el instante del nacimiento.
Paréntesis despotricante:
En el mundo moderno, el materialismo científico se ha convertido con frecuencia en una religión de la medición. Todo lo que no cabe en su lenguaje queda degradado a sospecha, anécdota o peligro social. Así se propone un universo mecánico, una consciencia reducida a un error estadístico, y una experiencia humana sometida a una sola narrativa, plana y obligatoria. Un mundo perfectamente explicado y, por tanto, perfectamente aburrido.
Radix-1a trabaja en dirección contraria. Defiende la imaginación como una forma de conocimiento y la experiencia como un territorio legítimo. La astrología entra aquí como un legado cultural gigantesco y como una tecnología simbólica capaz de ser utilizada para crear experiencias musicales. En esta obra, ese simbolismo determina cómo se transforman los materiales y regula el nivel de entropía perceptual de cada textura. El símbolo se utiliza como herramienta compositiva para producir estructura, sorpresa y sentido. Es un intento de recuperar una realidad encantada, la del mito y la imaginación, donde cada pieza se considera una entidad mágica y, con cada interpretación, los músicos encuentran más sentido, le aportan personalidad y la cargan de expresividad propia.
Cada interpretación de esta obra es única. El contenido permanece, pero se toca de maneras distintas. La estructura se mantiene, pero sus proporciones mutan. Y los finales siempre se resuelven de manera diferente improvisando con señas de dirección en cada concierto.
Si la realidad insiste en ser más extraña que nuestras teorías, lo más razonable es componerle algo.
¡Venid!
¡Salve, Eris!
Comunicado emitido por el consejo de sabios de la quinta división del pentavómito sagrado.

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